Friday, September 14, 2018

Clases en la calle


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En esta entrada, describo lo que he hecho desde mi última blog y cuento mis experiencias con las clases en la calle de la Universidad de Buenos Aires.

Clases en la calle afuera de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA


¿Qué he hecho últimamente?

¡Los dos fines de semana pasados han sido unos de los mejores que he tenido en Buenos Aires! Mucho tiene que ver con mis exploraciones de nuevas partes de la ciudad.

Las arepas venezolanas: Empezó hace dos semanas, cuando fui a cenar con unos amigos de la Universidad del Salvador (USal). Fuimos a un bar venezolano en Palermo, y disfruté mucho la oportunidad a conocer a los estudiantes de Argentina y de otros países. También me encantó comer las arepas venezolanas, las que eran un cambio bienvenido de la comida menos picante de Buenos Aires.

El asado argentino: El próximo día, un amigo argentino, Nacho, me invitó a un asado. Tuvo lugar en su casa en Villa Martelli, un suburbio justo al norte de Buenos Aires. ¡Me impresionó la gran generosidad de Nacho! Él y sus amigos conocían durante muchos años, y nos acabamos de conocer a través de un par de eventos para estudiantes de intercambio. Sin embargo, el se sintió cómodo a invitarme a su casa. No hace falta decirlo, la comida estaba deliciosa y me divertí con el grupo.

Un asado argentino sobre una parrilla
Otras aventuras: Más recién, disfruté un concierto de jazz en el teatro Usina del Arte, el que se ubica en La Boca, un barrio de clase trabajadora. También fui a una feria callejera en el barrio de Mataderos, el que está cerca de la frontera sureña de la ciudad de Buenos Aires. Los dos eventos eran divertidos para conocer a nuevos amigos y pasar tiempo con unos viejos amigos: En la Feria de Mataderos, pasé el rato con una amiga mía de Duke, Julia Searby, quien está en Argentina también este semestre.

Una visita a la Feria de Mataderos

Una escapada a Tigre: El finde pasado tomé un tren a Tigre con un grupo de amigos de Venezuela, España y Francia. La ciudad está a la delta del Río Paraná, y se ha convertido en un destino popular para los que quieren escapar de la ciudad por un rato. Fuimos a un museo de arte, fuimos almorzando y hablando afuera por horas y caminamos a lo largo del río. Estuvo soleado, y era uno de los días más relejantes que he tenido desde mi llegada en Argentina.

Un día hermoso por el Río Luján en Tigre


El Museo de Arte Tigre


Clases en la calle

Mientras que los fines de semana han sido llenos de eventos divertidos, también voy estudiando y asistiendo las clases en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad del Salvador (USal). Las clases de la USal han sido rutinarias, pero mi clase en la Universidad de Buenos Aires ha sido bastante diferente.

Por el estatus de la UBA como una universidad pública que no cobra colegiatura, la universidad y sus profesores están al centro de un debate política en Argentina. El país está en un periodo de alta inflación—una de las predicciones más recientes (de Itaú BBA via el Wilson Center's Argentina Project) pone la inflación del 2018 a las 40,3%. Significa que los precios de productos (en pesos argentinos) van a ser más o menos un 40% más altos en el enero del 2019 que eran en el enero del 2018. Para que un profesor de la UBA viva el mismo nivel de vida que tenía el año pasado, tendría que recibir un aumento de salario equivalente a la tasa de inflación.

Desafortunadamente, eso no es lo que ofreció el gobierno actual. Como parte de una esfuerza para alcanzar el deficit cero, el gobierno de Mauricio Macri originalmente ofreció un aumento modesto para los profesores de las universidades públicas—después de negociaciones con las facultades, la cifra más reciente que leí es una subida de un 25% durante ocho meses. Aunque los cortes de gastos podrían ser necesarios para evitar la inflación en el futuro y para amortizar la deuda, los analistas han señalado que la educación es el sector equivocado para cortar (de José Natanson en el New York Times Español via el Latin America Daily Briefing).

La reticencia del gobierno a aumentar los salarios de los docentes, además de más cortes a los presupuestos a las universidades públicas, ha resuelto en una gran oposición de los estudiantes y los profesores. Como describí en otras entradas, los profesores han organizado una huelga intermitente durante las semanas pasadas. Hace dos semanas más o menos, un grupo de organizaciones estudiantiles empezaron una toma de algunos edificios de la universidad.

Vi los efectos de primera mano el miércoles, cuando fui a el seminario de liderazgos presidenciales en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Porque algunos partes del edificios estaban cerrados, la mayoría de las clases tuvieron lugar afuera—literalmente en las calles adyacentes. Los estudiantes llevaron docenas—si no cientos—de pupitres hasta la calle mientras que los profesores dieron clases sobre el ruido de las bocinas. Mi clase no tuvo lugar afuera; por suerte encontramos un lugar más tranquilo en el pasillo. Aun así, me sorprendió el nivel del activismo y resistencia estudiantil contra la política de Macri. Tengo ganas de ver más de la interacción entre la política, la economía y las vidas cotidianas de los porteños.



Classes in the Streets


Leer en español

In this entry, I catch up on what I've done since my last post and describe my experiences with the University of Buenos Aires' classes in the street.

Classes in the street outside the University of Buenos Aires' Social Sciences Building


What I've Been Up To

The last few weekends have been some of the best I've had in Buenos Aires! A large part of that has to do with exploring new parts of the city.

Venezuelan Arepas: It all started two weeks ago, when I went to dinner with friends from the Universidad del Salvador (USal). We went to a Venezuelan bar in Palermo, and I had a great time getting to know some other students from Argentina and other countries. I also loved eating Venezuelan arepas, which were a welcome change from the less-spicy food that Buenos Aires is known for.

Argentine Asado: The next day, a friend from Argentina, Nacho, invited me to an asado. The traditional barbecue took place at his house in Villa Martelli, a suburb just to the north of Buenos Aires. I was amazed by how generous Nacho was! He and his friends had known each other through high school and college, and I had only met him a couple times through events for exchange students. Still, he felt comfortable inviting me over to his home. Needless to say, the food was delicious and I enjoyed the company!

Argentine asado over a coal fire grill (parrilla)


Other Adventures: More recently, I've enjoyed a jazz concert at the Usina del Arte theater in the working class neighborhood of La Boca and a lively street fair in the neighborhood of Mataderos, which sits at the southern border of the city of Buenos Aires. Both events were a great way to meet new friends and catch up with old ones: At the Feria de Mataderos, I got to spend time with my friend from Duke, Julia Searby, who's also studying in Argentina this semester.



A visit to the Feria de Mataderos


Day Trip to Tigre: This weekend I took a train to Tigre with a group of friends from Venezuela, Spain, and France. The city sits at the delta of the Paraná River, and it's become a popular tourist destination for those looking to escape the city for a day trip. We went to an art museum, spent hours eating lunch and talking outside, and walked along the river bank. The weather was perfect, and it was one of the most relaxing days I had had since arriving in Argentina.

A beautiful day along the Luján River at Tigre


The Tigre Museum of Fine Arts


Classes in the Street

While the weekends have been full of fun events, I've also done my fair share of reading and attending classes at the Universidad de Buenos Aires (UBA) and the Universidad del Salvador (USal). The courses at USal has been fairly routine, but my class at the Universidad de Buenos Aires has been anything but.

Because of UBA's status as a public university that doesn't charge tuition, the university and its professors are at the center of an ongoing political debate in Argentina. The country is experiencing very high inflation—one of the most recent forecasts (from Itaú BBA via the Wilson Center's Argentina Project) puts 2018 inflation at 40.3%. This means that prices for products (in Argentine pesos) will be about 40% higher in January 2019 than they were in January 2018. For a professor at UBA to afford the same lifestyle that she would have had last year, she would have to receive an annual salary increase equal to the rate of inflation.

Unfortunately that isn't what the current government has offered. As part of a broader effort to reach a zero budget deficit, Mauricio Macri's administration originally offered a modest salary increase for professors at public universities—after negotiations with faculty, the latest figure I've read is a 25% raise over 8 months. While spending cuts may be necessary to avoid future inflation and pay off debt, analysts have pointed out that education is the wrong sector to cut spending (from José Natanson in New York Times Español via the Latin America Daily Briefing).

The government's reluctance in increasing teachers' salaries, paired with more budget cuts to public universities, has resulted in pushback from students and professors. As I described in previous posts, professors have been involved in an on-and-off strike over the last few weeks. About two weeks ago, the UBA student union began to occupy several university buildings.

I saw the effects first hand on Wednesday, when I went to my seminar in Presidential Leadership at the UBA Social Sciences building. Since parts of the building were closed off, most of the classes took place outside—literally in the streets adjacent. Students lifted dozens—if not hundreds—of desks into the street while professors lectured over the noise of car horns and groups of pedestrians. My class didn't take place outside; luckily we were able to find a quieter spot in the hallway. Still, it was shocking to see the level of student activism and resistance to the Macri administration. I look forward to getting to know more of how politics and economics play into porteños' daily lives.